Ladybird, Ladybird 
Ken Loach parte habitualmente en sus películas de situaciones límite. Pero quizá nunca había presentado un conflicto dramático tan desgarrador como el de Ladybird, Ladybird, basado en un hecho real.
Maggie (Crissy Rock) es una mujer inestable, madre de cuatro hijos de distinto padre. Debido a una negligencia, los cuatro están a punto de perecer en un incendio. La Asistencia Social une este incidente a otros puntos negativos del pasado de Maggie, y decide retirarle la custodia de los hijos. Esto produce el hundimiento moral de la protagonista, quien se ve apoyada por Jorge (Vladimir Vega), un refugiado paraguayo que podría ser el amor de su vida.
El director cuenta con un guión muy bien bosquejado por Rona Munro, cuyo principal mérito es lograr que interesen los personajes. Cómo se conocen Maggie y Jorge, el discurrir de su relación amorosa entrelazado con el descubrimiento de la tragedia de ella, está magníficamente narrado. Loach continúa con su característico estilo de cine documental –tipo de fotografía, actores no profesionales...– que logra imprimir el apetecido estilo realista y profundamente duro del relato.
También sigue Loach –¡cómo no!– con esa particular guerra que parece librar con el aparato del Estado británico. En esta ocasión el centro de sus iras es la Asistencia Social, de la que hace un cuadro en el que faltan las luces –sólo hay sombras–, y que carece por tanto de auténtica perspectiva. Los funcionarios se convierten así en autómatas sin sentimientos, capaces de arrebatar un hijo a Maggie al poco de haberlo dado a luz.
Plantea el film, de todos modos, una interesante cuestión. ¿En qué punto concreto la incapacidad de unos progenitores para educar a sus hijos legitima la intervención del Estado en orden a buscar unos nuevos padres? Tan claro como el amor de Maggie por sus hijos, lo son su incapacidad de escuchar, su agresividad.
Pero quizá su caso no sea tan diferente al de muchas personas que no atienden a sus hijos del modo debido. Arbitrar medios para ayudarles en su función educativa ha de ser tarea primordial, antes de recurrir a lo que ha de ser la última opción: la separación de padres e hijos. J.M.A.
Director: Ken Loach. Intérpretes: Crissy Rock (Maggie), Vladimir Vega (Jorge), Sandie Lavelle (Mairead), Mauricio Venegas (Adrian), Ray Winstone (Simon), Clare Perkins (Jill), Jason Stracey (Sean). País: Gran Bretaña. Año: 1994. Producción: Sally Hibbin, para Parallax Pictures Production. Guión: Rona Munro. Música: George Fenton. Fotografía: Barry Ackroyd. Dirección artística: Fergus Clegg. Montaje: Jonathan Morris. Estreno en Madrid: 4-XI-94 (Princesa, Renoir). Distribuidora cine: Alta Films. Duración: 102 minutos. Género: Drama. Premios principales: Mejor actriz para Crissy Rock en el Festival de Berlín 1994, mejor actor para Vladimir Vega en la Seminci de Valladolid 1994. Público apropiado: Adultos. Contenidos específicos: V D.



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