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En la ciudad sin límites 
Max (Fernando Fernán Gómez) se está muriendo y quiere ser hospitalizado en París. Un capricho que manifiesta lo avanzado de la enfermedad y el estado del paciente. En los días sucesivos multiplicará sus rarezas: parece temer a su familia, tira las medicinas e intenta escapar de la clínica. Víctor (Leonardo Sbaraglia), el hijo más joven, conmovido por la soledad del anciano, se esfuerza por cumplir sus deseos, se convierte en su cómplice y acaba ganando su confianza, aunque ello le cueste enfrentarse a toda su familia, ocupada solamente en repartirse la herencia. Víctor descubrirá que la locura de su padre oculta un secreto de juventud, relacionado con su militancia comunista y con un misterioso hombre con el que quiere reencontrarse. Al hilo de estas investigaciones, se irán desvelando las diversas hipocresías de los miembros de esta familia, también las de Víctor.
Antonio Hernández (El gran marciano, Lisboa), con la colaboración de Enrique Brasó, ha escrito una buena historia, un canto de amor filial lleno de verismo, dedicado a su padre, que falleció en circunstancias parecidas a las que cuenta en esta película. El reparto, de lujo dentro de las posibilidades del cine español, hace un gran trabajo, y cabe destacar las magníficas interpretaciones de Adriana Ozores y de Leonardo Sbaraglia. Las circunstancias familiares retratadas son convincentes dentro de su cierta sordidez y su notable confusión moral. La película tiene un arranque sólido, llevado con pulso firme; pero en el momento en que se insinúa el secreto de Max y el joven Víctor inicia una labor policiaca, la historia cambia de carácter y languidece al complicar innecesariamente el jeroglífico que Víctor quiere resolver. El secreto que encierra no merece tanta complicación, y además se asienta en una visión muy superficial de la homosexualidad. Además, fabrica un romance superfluo entre Víctor y su cuñada (Ana Fernández) cuyo único momento de interés es una brillante ruptura. El tramo final recupera el pulso y tiene un buen desenlace, sobrio y acertado.
En la ciudad sin límites es una obra bastante lograda y, aunque se puede soñar lo que habría podido dar de sí, no cabe duda de que es un filme importante y que se agradece particularmente después de un año desastroso para el cine español. F.G.-D.
Director: Antonio Hernández. Guión: Antonio Hernández/ Enrique Brasó. Intérpretes: Leonardo Sbaraglia (Víctor), Fernando Fernán Gómez (Max), Geraldine Chaplin (Marie), Adriana Ozores (Pilar), Ana Fernández (Carmen). Producción: Antonio Asura y José Nolla para Zebra Producciones en colaboración con Icónica & Patagonik Film Group. País: España. Año: 2002. Música: Víctor Reyes. B.S.O.: JMB Ediciones-Karonte. Dirección de Fotografía: Unax Mendía. Dirección artística: Gabriel Carrascal. Montaje: Javier Laffaille. Duración: 118 minutos. Fecha de estreno en Madrid: 1-III-2002. Distribuidora de cine y vídeo: Filmax. Género: Drama. Premios principales: Premio Goya al Mejor guión original (Enrique Brasó y Antonio Hernández) y Mejor actriz de reparto (Geraldine Chaplin). Público adecuado: Adultos. Contenidos especiales: X– D. |