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Addicted to Love 
Novia compuesta y sin novio; novio compuesto y sin novia. Los traidores conviven juntos. Y los burlados no están dispuestos a consentirlo. Unen fuerzas reclamando venganza. No pueden prever que ellos mismos acabarán enamorándose. La película se vende como romántica —la presencia de Meg Ryan en el reparto y la música de Rachel Portman invitan a considerarla así—, pero no se trata de una calificación muy exacta. Empapa la película en exceso un tono zafio y poco sofisticado, sobre todo en lo tocante al tratamiento de las relaciones afectivas y sexuales. Y la venganza, tan presente en los últimos tiempos en el cine estadounidense, no casa demasiado con el romanticismo.
En su estreno como director, el actor norteamericano Griffith Dunne parece haber querido repetir el tono de su título más conocido, ¡Jo, qué noche!, de Martin Scorsese, con un aire alocado, muy visual, con abundante fotografía nocturna. Lo que no sabe es que lo alocado o de enredo no equivale a caótico, a poco ingenioso, a mal narrado. Ni el guionista le da un buen material, ni los actores le salvan la función. J.M.A.
Director: Griffin Dunne. Intérpretes: Meg Ryan (Maggie), Matthew Broderick (Sam), Kelly Preston (Linda), Tcheky Karyo (Anton), Maureen Stapleton (Nana), Nesbitt Blaisdell (Ed), Dominick Dunne (Matheson). País: Estados Unidos. Año: 1997. Producción: Jeffrey Silver y Bobby Newmeyer, para Outlaw y Miramax Films. Presentada por: Warner. Guión: Robert Gordon. Música: Rachel Portman. B.S.O.: TVT. Fotografía: Andrew Dunn. Dirección artística: Robin Standefer. Montaje: Elizabeth Kling. Estreno en Madrid: 18-VII-97. Distribuidora cine: Warner. Distribuidora vídeo: Warner. Duración: 100 minutos. Género: Comedia. Público apropiado: Adultos. Contenidos específicos: X D+. |