|
Le fabuleux destin d’Amélie Paulain 
El francés Jean-Pierre Jeunet sorprendió con sus dos primeros largometrajes, Delicatessen y La ciudad de los niños perdidos, ambos codirigidos por Marc Caro. Más tarde, en Alien Resurrección, confirmó en solitario su personalidad visual. Y ahora la lleva al extremo en Amelie, luminosa comedia rechazada por el Festival de Cannes, pero que ha cosechado un rotundo éxito popular en Francia.
Ambientado en un París onírico, colorista y culturalmente idealizado, el guión relata la mágica vida de Amelie, una chica encantadora, imaginativa y supuestamente con el corazón débil, que trabaja como camarera en un bar de Montmartre. Hasta ahora, su vida ha estado marcada por su difícil infancia, en la que vio a su pez de colores saltar hasta las alcantarillas, a su madre morir en la plaza de Notre Dame, víctima de una suicida poco cuidadosa, y a su padre perder el norte hasta dedicarse en cuerpo y alma al gnomo que adorna su jardín. De pronto, a los 22 años, Amelie descubre su misión en el mundo: enderezar la vida de los demás. De este modo, se beneficiarán de sus alucinantes iniciativas la llorona y alcohólica portera de su edificio, una estanquera hipocondríaca, un celoso patológico, un frágil anciano que pinta una y otra vez el mismo cuadro de Renoir, un pacífico dependiente despreciado por su patrón, y finalmente Nino, la media naranja de Amelie: un joven que malvive trabajando en un túnel de terror y una sex-shop, y cuya obsesión es tomar las fotos que yacen rotas al pie de los fotomatones para descubrir así la identidad de un hombre que aparece en muchas de ellas.
En su primera película rodada en exteriores, Jeunet acierta plenamente al perfilar y dotar de humanidad a su excéntrica galería de persona-jes, todos ellos magníficamente encarnados por un reparto de lujo. En él brillan con luz propia Audrey Tautou y Mathieu Kassovitz, presentados como máxima encarnación de la inocencia, la poesía y la solidaridad frente a la sofisticación, la vulgaridad y el egoísmo de la materializada sociedad moderna. Este enfoque propicia numerosos gags muy divertidos, hilvanados por Jeunet a través de una puesta en escena pictórica, entre surrealista y naïf, y con lejanos ecos de René Clair, Marcel Carné, Jacques Tati y Jacques Demy. En ella, Jeunet reúne todas las rarezas y trucos que ha usado en sus anteriores películas; de modo que, formalmente, la película abrirá las carnes a los puristas de la narración clásica y entusiasmará a los aficionados a los experimentos audiovisuales y, en concreto, a los cortos y largos del cineasta español Javier Fesser. Y similar división de opiniones sufrirá la agresiva fotografía de Bruno Delbonnel y la machacona pero exuberante banda sonora de Yann Tiersen.
En cualquier caso, este fascinante homenaje a la imaginación y al amor hiperromántico se resiente un poco de la excesiva acumulación de anécdotas sin trama, de la ligereza de varios de sus conflictos dramáticos y de un cierto permisivismo sexual, que propicia algún detalle soez y algún apunte irreverente sobre el catolicismo. J.J.M.
Director: Jean-Pierre Jeunet. Intérpretes: Audrey Tautou (Amelie Poulain), Mathieu Kassovitz (Nimo Quincampoix), Rufus (Raphaël Poulain), Lorella Cravotta (Amandine Fouet), Claire Maurier (Suzanne), Clotilde Mallet (Gina). País: Francia-Alemania. Año: 2001. Producción: Jean-Marc Deschamps y Claudie Ossard para UGC. Guión: Jean- Pierre Jeunet y Guillaume Laurant. Música: Yann DelBonnel. Fotografía: Bruno DeBonnel. Montaje: Hervé Schneid. Estreno en Madrid: 19-X-01. Distribuidora cine: Vértigo. Distribuidora de vídeo: Manga Films. Duración: 122 minutos. Género: Comedia. Premios principales: Premio Goya 2001 a la mejor película europea. Nominación al Oscar a la mejor película en lengua no inglesa. Globo de Cristal en el Festival de Cine Internacional de Karlovy Vary 2001. Público adecuado: Jóvenes-adultos Contenidos especiales: X D. |