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Cop Land 
Tras el éxito de crítica de Heavy, en su segundo largometraje como director James Mangold —conocido sobre todo por sus guiones para la Walt Disney— ha contado con un reparto excepcional y a priori inimaginable. Seguramente, esta primera baza de Cop Land —y a la postre, su principal atractivo—, hubiera sido imposible sin la riqueza dramática y la solidez del guión, escrito por el propio Mangold.
La acción se desarrolla en Garrison, un pueblo limítrofe con Nueva York en el que habitan numerosos policías de la gran urbe. El sheriff de la localidad es Freddy (Sylvester Stallone), un honrado y apacible agente local, que no pudo entrar en el cuerpo de policía de Nueva York a causa de la sordera parcial que le produjo hace años un acto heroico. Esto y una vieja historia de desamor marcan la gris existencia de Freddy como guardián del orden y la tranquilidad del pueblo. Sin embargo, tras su fachada idílica y respetable, Garrison esconde una turbia telaraña de corrupción policial, comandada por Ray (Harvey Keitel), un veterano y duro oficial al que todos temen. Los trapos sucios salen a la luz cuando esa mafia policial intenta ocultar la actuación imprudente de un joven y prestigioso agente. Investiga el caso un meticuloso detective del departamento de asuntos internos (Robert De Niro), que fuerza al sheriff de Garrison a limpiar de una vez por todas las sucias cloacas del pueblo.
Mangold podría haber dado forma de muchas maneras a este interesante cóctel narrativo, que reúne algunos de los mejores elementos del thriller, el cine negro y el western. Pero, afortudamente, ha elegido la más difícil: la que prima los componentes estrictamente dramáticos sobre la acción o la intriga policial. Hay acción e intriga, desde luego, y además resueltas con gran vigor visual; pero están escritas y rodadas con una sorprendente sobriedad, que evita que adquieran el vacío protagonismo pirotécnico de otros films parecidos. Similar planteamiento de apoyo tienen la fotografía de Eric Edwards y la banda sonora de Howard Shore. De este modo, fluyen con agilidad y progresión las diversas historias entrelazadas de los personajes, hasta adquirir su correspondiente entidad dramática.
Esta decidida opción por los personajes, subrayada por la capacidad introspectiva de los diálogos —a veces, de cierta crudeza— permite el lucimiento de todo el reparto. No sorprende el nivel de los trabajos de Harvey Keitel y Robert De Niro, pues sus personajes se enmarcan en la tipología dominante en sus carreras. Por el contrario, sí llama la atención la riqueza de matices de las interpretaciones de Ray Liotta, Janeane Garofalo —en papeles que hasta ahora no habían interpretado— y, sobre todo, de Sylvester Stallone, que responde con gran profesionalidad a la oportunidad que le han dado de recuperar el personaje de su primer Rocky.
Cop Land no es perfecta: padece ciertas debilidades narrativas y algún que otro recurso superficial al arquetipo. Pero está por encima de otras películas recientes del género dramático-policial, también por el esfuerzo que hace Mangold para calar en cuestiones éticas como la corrupción policial, el racismo, la drogadicción, la responsabilidad por omisión o el verdadero sentido del heroísmo. J.J.M.
Director: James Mangold. Intérpretes: Sylvester Stallone (Freddy Heflin), Harvey Keitel (Ray Donlan), Ray Liotta (Gary Figs Figgis), Robert De Niro (Moe Tilden), Michael Rapaport (Murray Babitch), Annabella Sciorra (Liz Randone), Peter Berg (Joey Randone), Janeane Garofalo (Cindy Betts). País: Estados Unidos. Año: 1997. Producción: Cary Woods, Cathy Konrad y Ezra Swerdlow, para Woods Entertainment. Presentada por: Miramax International. Guión: James Mangold. Música: Howard Shore. B.S.O.: Milan. Fotografía: Eric Edwards. Dirección artística: Lester Cohen. Montaje: Craig McKay. Estreno en Madrid: 3-X-97. Distribuidora cine: Lauren. Distribuidora vídeo: Lauren. Duración: 107 minutos. Género: Drama policiaco. Público apropiado: Jóvenes-adultos. Contenidos específicos: V X D+. |