|
The Hanging Garden 
Primera película de Thom Fitzgerald, en la que rememora la vida de un preadolescente —Sweet William— que se inicia en la práctica homosexual con su amigo íntimo, atlético y extrovertido. Sweet, en cambio, es muy gordo y tímido, y eso, todo eso, le hace sufrir atrozmente en el colegio, y en su casa, donde todos están desquiciados. Vive sus años universitarios sin aparecer por casa, y al fin vuelve para la boda de su hermana —muy hombruna—, que se casa con su antiguo amigo íntimo, y vuelve estilizado, elegante, seguro de sí mismo, en cuya seguridad se incluye el llamado orgullo gay.
Lo peculiar de este film —premiado en el Festival de Toronto 1997— no está en el tema ni en su argumento, sino en el modo de relatar. Sobre esa línea fuerte argumental, que mantiene una cronología ordenada, se rompe en parte la lógica de espacio y tiempo y, así, van viniendo —hilos revueltos de muchas madejas— los recuerdos: escenas de la infancia, del jardín colgante de su casa, como impresiones llenas de color. Deseos y terrores surrealistas, ensoñaciones abstractas de adolescencia. Visiones críticas de la realidad que le rodea, y que ya corresponden a un razonamiento maduro... Y todo eso, con sus propias escenas, va rompiendo, como he dicho, el sucederse cotidiano de la realidad de la vida, y creando una visión neblinosa que confunde los límites entre realidad, deseo, sueño, juicio subjetivo... Cabría decir —al menos esa es la convicción del creador de la película— que contando de esta manera se cuenta con más verdad.
Otro dato caracterizador de la película es esta afirmación, que carga de sentido toda la historia narrada: nada cambia, todo sigue igual. Como si quisiera emitirse una tesis filosófico-moral, que descarga la conciencia de toda responsabilidad sobre nuestros actos: no somos libres, es el destino. Y así queda marcada por el destino toda la variopinta galería de personajes de la casa del jardín colgante: el autoritario padre obsesivo, que obliga al niño a conocer las plantas de su jardín mejor que un botánico; la madre, que dice que está harta de tanto desorden y de todos ellos y les va a dejar un día...; la abuela loca; una tía que ejerce el oficio; una hermanita de Sweet y de su hombruna hermana y que sin embargo no es hija de sus padres...Y así permanece siendo todo, igual, cuando al cabo de los años vuelve el ex gordo Sweet, que hasta comprueba que su antiguo amigo, ahora cuñado, sigue siendo igual de gay.
Olvidaba decir expresamente que, junto al tono de comedia, humor y comicidad, se acumulan aspectos dramáticos, nunca profundos, y otros grotescos y hasta sórdidos y descarnados, sin moral, pero sí ridiculización de lo religioso.
Sin embargo es un acierto su lenguaje, esa mezcla de inmediatez impresionista y de distanciamiento crítico, racionalizado. P.A.U.
Director: Thom Fitzgerald. Intérpretes: Chris Leavins (Sweet William), Troy Veinnotte (Sweet William, adolescente), Karry Fox (Rosemary), Sarah Polley (Rosemary, adolescente), Seana McKenna (Iris), Peter McNeill (Whiskey Mac), Joel Keller (Fletcher). País: Canadá. Año: 1997. Producción: Louise Garfield, Arnie Gelbart y Thom Fitzgerald, para Triptych Media, Galafilms y Emotion Pictures. Presentada por: Alliance Independent Films. Guión: Thom Fitzgerald. Música: John Roby. Fotografía: Daniel Jobin. Dirección artística: Taavo Soodor. Montaje: Susan Shanks. Estreno en Madrid: 14-IV-98. Distribuidora cine: Aurum/Líder. Distribuidora vídeo: Aurum/Columbia TriStar. Duración: 94 minutos. Género: Comedia. Premios principales: Premio a la mejor película y Premio Especial del Jurado en el Festival Internacional de Toronto 1997. Público apropiado: Adultos. Contenidos específicos: S+ D. |