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The Patriot 
Películas espectaculares pero ligeras, como Stargate, Independence Day o Godzilla han hecho que el alemán Roland Emmerich goce del favor del gran público y sufra la irritación de muchos críticos. Ahora, también estos deberían reconciliarse con él, pues El patriota es un drama magnífico y quizá la mejor recreación fílmica de la Guerra de Independencia de Estados Unidos, muy superior a Dulce libertad, de Alan Alda, Revolución, de Hugh Hudson, o El último mohicano, de Michael Mann. Sorprende en primer lugar la solidez y hondura del guión de Robert Rodat, el guionista de Salvar al soldado Ryan. Inpirándose libremente en diversos personajes reales, Rodat relata la odisea de Benjamin Martin, un viudo que intenta vivir en paz con sus siete hijos en una granja de Carolina del Sur. Allí procura enmendar la fama de sanguinario que se ganó en las guerras contra franceses e indios. Pero el asesinato de uno de sus hijos y la detención del mayor, un fogoso independentista, llevan a Benjamin a involucrarse en 1776 en la guerra que enfrenta a las milicias norteamericanas con los colonizadores ingleses. Se convierte así en El Fantasma, un mítico guerrillero, perseguido a muerte por los brutales casacas rojas del Coronel Tavington, el brutal oficial inglés que asesinó a sangre fría al hijo de Benjamin.
Aunque la película ha contado con el asesoramiento del Smithsonian Institute, algunos historiadores ingleses han cuestionado el rigor histórico del argumento, indignados ante el cruel retrato de algunos de sus compatriotas que ofrece la película. En cualquier caso, la ambientación es excelente, al igual que la fotografía de Caleb Deschanel, la partitura sinfónica del maestro John Williams y todas las interpretaciones, especialmente la de Mel Gibson, una de las mejores de su carrera. Sin duda, el esfuerzo que ha hecho justifica plenamente su sueldo de 25 millones de dólares, que le ha convertido en el actor mejor pagado de la historia.
Por su parte, Emmerich ha sabido estar a la altura del guión y del equipo técnico y artístico, de modo que su brillante realización resulta tan eficaz en las violentísimas y espectaculares secuencias bélicas, como en las escenas líricas, cuya intensidad dramática recuerda a la de films épicos similares, como Lo que el viento se llevó, Los inconquistables, El Álamo, Lawrence de Arabia, Tiempos de gloria o Braveheart. Esa escenas menores articulan una profunda radiografía de la tragedia de la guerra —siempre matizada por la certera perspectiva moral que aportan los remordimientos y las dudas del protagonista—, así como un retrato muy atractivo de las complejas relaciones entre padres e hijos. J.J.M.
Director: Roland Emmerich. Intérpretes: Mel Gibson (Benjamin Martin), Heath Ledger (Gabriel Martin), Joely Richardson (Charlotte Selton), Jason Isaacs (Coronel William Tavington), Tchéky Karyo (Jean Villeneuve), Chris Cooper (Coronel Harry Burwell), Lisa Brenner (Anne Howard), Rene Auberjonois (Reverendo Oliver), Tom Wilkinson (General Cornwallis). País: Estados Unidos. Año: 2000. Producción: Dean Devlin, Mark Gordon y Gary Levinsohn para Mutual Film Company y Centropolis Entertainment. Presentada por: Columbia Pictures. Argumento: Basado en diversos personajes reales de la Guerra de Independencia estadounidense. Guión: Robert Rodat. Música: John Williams. B.S.O.: Sony Classical. Fotografía: Caleb Deschanel. Dirección artística: Kirk M. Petruccelli. Montaje: David Brenner. Estreno en Madrid: 21-VII-00. Distribuidora cine: Columbia TriStar. Distribuidora vídeo: Columbia TriStar. Duración: 158 minutos. Género: Drama histórico. Temas de cinefórum: Guerra de Independencia estadounidense. Guerrillero. Familias numerosas. Relaciones padres-hijos. Heroismo. Remordimientos. Premios principales: Candidaturas a los Oscar 2000 a la mejor fotografía, bnada sonora y sonido. Público adecuado: Jóvenes. Contenidos especiales: V+. |