|
Léon 
Luc Besson (El gran azul, Nikita) —quizá el cineasta francés más popular en la actualidad— sabe cuándo tiene entre manos una idea original y cómo hacerla funcionar. En Léon retoma al limpiador —personaje secundario de Nikita, que hacía desaparecer cadáveres con increíble eficacia—, y construye para él una película con unos cuantos puntos de interés.
Léon (Jean Reno) es un asesino profesional: mata a quien le dicen, sin importarle demasiado identidad o motivos. Sólo rechaza trabajos cuando las posibles víctimas son mujeres o niños. Solitario —le acompaña sólo una planta que cuida con esmero—, inmerso en la rutina de su peculiar profesión, la vida de Léon cambia cuando ha de optar por salvar o no de la muerte a una niña, Matilda (Natalie Portman).
Besson demuestra sus dotes de narrador. Sabe aprovechar la idea de una improbable amistad entre el asesino y la niña, y hacerla relativamente creíble al espectador. El truco es acercar a los dos personajes: ambos son sencillos, y la vida les ha tratado con dureza. Matilda se ha criado con un padre narcotraficante, su madre no se sabe dónde está, la madrastra es una prostituta: sólo su hermanito es normal. En cuanto a Léon, Besson le convierte en un personaje ingenuo, casi un niño grande: no sabe leer ni escribir, bebe sólo leche, un mafioso amigo suyo le engaña con el dinero.
La moralidad del trabajo del asesino la pone Besson, adrede, entre paréntesis. Esto es patente en la relación afectiva, casi de padre e hija, que surge entre Léon y Matilda. A la niña no se le ocurre cuestionar en ningún momento lo que hace su nuevo amigo: lo acepta, como se supone ha de hacer el espectador. Es más: en su relación resulta natural que si ella enseña a Léon sus primeras letras, o juega con él a imitar a personajes, él corresponda con lecciones sobre lo único que sabe hacer: matar.
Besson dirige con brillantez: demuestra que sabe concebir las secuencias de acción, y resuelve muy bien el momento en que cambian las vidas de Léon y Matilda, lo mejor del film. El problema es que, una vez planteada la historia, ésta se desinfla un poco. La trama de policías corruptos resulta un tanto convencional, y el enfrentamiento de Léon contra un batallón de policías se acerca al modelo de Rambo, excesivo para esta película. J.M.A.
Director: Luc Besson. Intérpretes: Jean Reno (Léon), Natalie Portman (Matilda), Gary Oldman (Stansfield), Danny Aiello (Tony), Peter Appel (Malky), Michael Badalucco (Padre de Matilda), Ellen Greene (Madre de Matilda), Elizabeth Regen (Hermana de Matilda). País: Estados Unidos/Francia. Año: 1994. Producción: Claude Besson, para Gaumont y Les Films du Dauphin. Presentada por: Buena Vista International. Guión: Luc Besson. Música: Eric Serra. B.S.O.: Columbia Records. Fotografía: Thierry Argobast. Dirección artística: Bernard Grenet. Montaje: Sylvie Landra. Estreno en Madrid: 7-IV-95 (Albufera, Aluche, Amaya, Coliseum, Cristal y Peñalver). Distribuidora cine: Buena Vista. Distribuidora vídeo: Touchstone. Duración: 103 minutos. Género: Thriller. Público apropiado: Adultos. Contenidos específicos: V S D. |