|
Lord of Illusions 
Estructurada con acierto y buen oficio por Clive Baker (Candyman, Hellraiser, Razas de noche), especialista en películas de terror, Lord of Illusions presenta a una secta satánica a punto de sacrificar a una niña. Matando al jefe, un miembro disidente la salva, y éste recibe como venganza sus poderes infernales, que, a lo largo de los años usará, disimulándolos como ilusionismo, en un gran espectáculo teatral. Reaparece el antes muerto genio del mal cuando la niña ya es una joven que puede hacer de heroína, e interviene un detective héroe junto a ella.
Parece como si el director y guionista no confiara en la suficiente fuerza del sobrecogedor poder del mal y de sus adeptos, y, a medida que la acción transcurre, acumula una suerte de efectos especiales añadidos —casquería putrefacta y asquerosa—, que no hacen sino abaratar la calidad del empeño, que, se diría, podía haber sido dignamente interesante. Tal como queda, con esa bazofia adjunta, desasosiega mal, molesta, y estorba. P.A.U.
Director: Clive Barker. Intérpretes: Scott Bakula (Harry D’Amour), Kevin J. O’Connor (Philip Swann), Famke Janssen (Dorothea), Daniel Von Bargen (Nix), Barry Del Sherman (Butterfield), Joel Swetow (Valentin). País: Estados Unidos. Año: 1996. Producción: Clive Barker y Joanne Sellar, para Seraphin Productions. Presentada por: United Artists. Guión: Clive Barker. Música: Simon Boswell. B.S.O.: Mute Records. Fotografía: Ronn Schimdt. Dirección artística: Stephen Hardie. Maquillaje y efectos visuales: Thoms C. Rainone. Montaje: Alan Baumgarten. Estreno en Madrid: 26-I-96 (Bellas Artes). Distribuidora cine: UIP. Distribuidora vídeo: MGM/UA. Duración: 117 minutos. Género: Terror fantástico. Público apropiado: Adultos. Contenidos específicos: V X D. |