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In the Bedroom 
El actor californiano Todd Field, de 38 años, ha dirigido su primer largo que, después de recibir una docena de premios, acudió recientemente a la Gala de los Oscar con 5 candidaturas (película, guión adaptado, actor, actriz y actriz secundaria). A la postre la película no ganó ninguna estatuilla. Field ha declarado que "ha filmado la geografía del dolor con la mirada puesta en el cine humanista de maestros como Ozu, Bergman, Renoir y Casavettes".
En este caso el dolor se cierne sobre un matrimonio maduro formado por un médico y una musicóloga. Su único hijo, de 18 años, se prepara para ingresar en la universidad. En ese verano, el joven ha iniciado una relación con Natalie (excelente Marisa Tomei), una mujer de treinta y muchos, casada y con dos hijos, que tramita su divorcio de un marido irascible y pendenciero. Un crimen pasional desata el drama.
El excesivo metraje (más de dos horas) y la lentitud que imprime a la cinta un montaje infeliz dejan al descubierto las carencias del guión, que quizás pasó por demasiadas manos: las del novelista André Dubus, autor de Killings, el relato original; las del escritor Robert Festinger, que hizo un tratamiento; y las del propio director, que dio la forma definitiva a la historia. Esta circunstancia puede explicar la falta de cohesión de una historia trágica difícil de contar que parece no encontrarse segura —la música entra y sale sin criterio alguno, se abusa caprichosamente de los fundidos— en ninguno de los cuatro territorios que pisa: el drama criminal, la crisis de un matrimonio, la venganza, la soledad. El ritmo de la película —muy a la moda del llamado cine independiente— es entrecortado, con secuencias de una injustificada demora, que por ese motivo llega a hacerse exasperante. Resultan un tanto postizos el rechazo del hijo al afecto de los padres, la actitud del matrimonio ante el lío del hijo con la mujer casada y los estallidos de tensión en el matrimonio tras el crimen. Quizás porque no llegamos a comprender el modo de ser de unos personajes que no han evolucionado lo suficiente para ganarse nuestra credibilidad.
Este último defecto se consolida como uno de los males endémicos de muchas películas estadounidenses —vgr. y p. ej: Una mente maravillosa—: evitan la ruta larga y buscan el atajo para llegar a los momentos mágicos cargados de emotividad lírica o dramática. Para intentar disimular el atajo se desencadena la potencia deslumbrante de la técnica (fotografía, música, localizaciones, dirección artística, montaje). En lo que a contenidos se refiere, sorprende y preocupa, la recurrente seducción por la venganza y el odio que despiden bastantes títulos presentes en la cartelera. Visto de otro modo, En la habitación encierra un retrato de la indigencia de las sociedades del primer mundo, bien provistas de casi todo, pero sumidas en una terrible indigencia: la de los recursos morales, a los que agarrarse para afrontar la iniquidad del mal, ese tremendo misterio. A.F.
Director: Todd Field. Intérpretes: Sissy Spacek (Ruth Fowler), Tom Wilkinson (Matt Fowler), Marisa Tomei (Natalie), Nick Stahl (Frank Fowler), William Mapother (Richard Strout), William Wise (Willis Grinnel). País: Estados Unidos. Año: 2001. Producción: Graham Leader, Ross Katz y Todd Field para Good Machine. Presentada por: Miramax Films y Greenesreet Films. Guión: Rob Festinger y Todd Field. Argumento: Basado en una historia de André Dubus. Música: Thomas Newman. B.S.O.: Varése Sarabande. Fotografía: Antonio Calvache. Dirección artística: Shannon Hart. Montaje: Frank Reynolds. Estreno en Madrid: 15-III-02. Distribuidora cine y vídeo: Lauren. Duración: 138 minutos. Género: Comedia. Público adecuado: Adultos. Contenidos especiales: V S D+. |