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Photographing Fairies 
El inglés Nick Willing debuta en el cine con este peculiar melodrama esotérico, muy representativo de cierto desconcierto ético-vital de la época actual. Se trata de una adaptación libre de la inquietante novela homónima de Steve Szilagyi, inspirada a su vez en el caso real de las hadas de Cottingley, un escándalo mayúsculo que puso en entredicho la ingenua credulidad de los movimientos espiritistas que surgían como hongos en aquella época y en los que muchos charlatanes se aprovechaban de la gente sencilla.
Inglaterra, al poco de terminar la I Guerra Mundial. Angustiado por la trágica muerte de su mujer y la traumática experiencia de la Gran Guerra, un escéptico y solitario fotógrafo se obsesiona con el más allá tras ver unas singulares fotografías en las que supuestamente aparecen hadas. Asiste a diversas sociedades teosóficas, conoce personalmente al gran gurú de las mismas, Sir Arthur Conan Doyle, y finalmente se lanza apasionadamente a investigar el lugar donde se hicieron las misteriosas fotografías, un pequeño pueblo de Yorkshire. Hasta que un día, con la ayuda de unas niñas, pasará al otro lado del espejo.
Procedente del mundo de la publicidad, el videoclip y la animación, Nick Willing se ha contenido bastante en su puesta en escena. Y, aunque desarrolla los diversos pasajes onírico-fantásticos con un estilo más efectista y abstracto, en general se ciñe al elegante realismo académico del clásico cine de época británico. Un poco forzado por el propio tono introspectivo del argumento, Willing subraya los complejos conflictos psicológicos de los personajes, con una inteligente elección de encuadres y el decidido apoyo de una fotografía calurosa, una música inquietante y una minuciosa y esmerada escenografía, modélica en lo que supone de recreación de época. Esta opción resalta la belleza estética de la película, así como el trabajo de los actores, todos ellos convincentes y con amplitud de recursos. Pero, a la vez, perjudica seriamente al ritmo narrativo de la historia, que acaba por hacerse bastante empalagosa y aburrida.
De todos modos, la culpa de esta tediosidad, más que la resolución formal, la tiene el tratamiento de fondo de la historia. Su hiperromántico acercamiento al esoterismo enfermizo del protagonista renuncia a un enfoque mágico o de irónico distanciamiento del tema, cediendo a una fascinación ingenua y hasta sensiblera, que a ratos resulta un tanto ridícula, sobre todo tras ceder en la recreación de las hadas a un naturalismo pueril y exhibicionista. Esta visión torna en irreal el autodestructivo drama íntimo del protagonista, alejándolo torpemente del espectador. Y es que el pseudorreligioso y hasta místico enfoque que se ofrece del espiritismo, oculta tramposamente su carácter irracional, inmanentista y cobardemente evasivo, en cuanto superficial y excluyente sustitutivo del auténtico sentido religioso del ser humano, el único que puede dar respuesta al inquietante desafío del sufrimiento, la muerte y el ansia de eternidad.
Por eso, el espectador inteligente, al ver esta extraña película, tal vez recuerde aquella famosa frase de G.K. Chesterton en La incredulidad del Padre Brown: "Cuando la gente no cree en Dios, no es que no crea en nada, es que se cree cualquier cosa". Y, al recordarla, se irrite todavía más con la vacía pretenciosidad de Fotografiando hadas, que devalúa y enturbia el clásico debate entre fe religiosa y racionalismo cientifista. J.J.M.
Director: Nick Willing. Intérpretes: Toby Stephens (Charles Castle), Emily Woof (Linda), Ben Kingsley (Reverendo Templeton), Frances Barber (Beatrice Templeton), Phil Davis (Roy), Hannah Bould (Clara Templeton), Rachel Shelley (Anne-Marie), Edward Harwicke (Sir Arthur Conan Doyle). País: Gran Bretaña. Año: 1997. Producción: Michele Camarda, para Starry Night Film Company, en colaboración con Dogstar Films, y con la participación del British Screen y el patrocinio de National Lottery a través del Arts Council de Inglaterra y la BBC. Presentada por: PolyGram Entertainment. Argumento: Basado en la novela Photographing Fairies, de Steve Szilagyi. Guión: Nick Willing y Lawrence Dorman. Música: Simon Boswell. B.S.O.: PolyGram. Fotografía: John de Borman. Dirección artística: Laurence Dorman. Montaje: Sean Barton, Jon Homewood y David Shanks. Efectos especiales: Ron Mueck (Hadas). Estreno en Madrid: 31-X-97. Distribuidora cine y vídeo: PolyGram. Duración: 108 minutos. Género: Drama fantástico-esotérico. Público apropiado: Adultos. Contenidos específicos: X. |