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Il grande cocomero 
No conozco su primera película, Mignon è partita, pero sí la segunda, Verso sera, que reseñé con entusiasmo: espléndida excepción a un panorama de cine italiano hoy con poco relieve.
Y no rompe Francesca Archibugi (1960) con la tradición del memorable realismo (neo) italiano, la actualiza, la continúa. Se ve que los asuntos o temas o problemas infantiles y juveniles le tocan de cerca; en ésta le hieren: La gran calabaza es la historia de una niña y de unos padres, de un psiquiatra y de su entorno profesional y afectivo. Más precisamente, la de una niña enferma y de un psiquiatra humano, que escucha y comprende, y ama. Parece un documental y parece un cuento real. Un documental casi naturalista que se adentra en un pobre hospital infantil, y un cuento de desgarro y ternura, de dolor y luz.
Aun tratándose de una visión sentimental, de emociones, muchos elementos impiden la blandura, la falsedad: ese distanciamiento tipo documental o de informe, exposición de hechos sin demasiadas explicaciones, razones sólo apuntadas, secuencias breves, un diálogo medido –Archibugi es también la guionista–, una actuación desdramatizada, casi fría, siempre seria.
Más importante que la anécdota es lo que está detrás: el dolor y la enfermedad mental y hasta física de una niña, que quizá es debida y sin duda fomentada por unos padres que no aman ni se aman. La abnegada entrega del psiquiatra a su profesión, a sus enfermos, casi como una obligación moral, tal vez inconsciente, por sus ya irreparables y graves errores de padre y marido. Bastante es, mucho.
Una buena historia tiene importacia; pero sin aliento interior la buena historia puede quedarse en algo tedioso. A Archibugi no le falta aliento, que aquí es amor y comprensión por los niños, una visión clara de ciertos grandes valores morales, y también religiosos. Nada común en tanto cine actual. Y todo ello bien entramado, bien dirigido, conseguido.
Castellitto y Fugardi hacen respectivamente un psiquiatra y una niña enferma más que convincentes. Pero todos los personajes principales y secundarios tienen fuerza y definición; como el deseo de ser feliz, la creída y esperada y aún no experimentada meta de una felicidad sin límites, que se simboliza en La gran calabaza: la de Linus, ese niño ingenuo del cómic de Schultz. P.A.U.
Directora: Francesca Archibugi. Intérpretes: Sergio Castellitto (Arturo), Alessia Fugardi (Pippi), Anna Galiena (Cinthya), Armando de Razza (Marcello), Victor Cavallo (Don Annibale), Alesandra Panelli (Fiorella), Laura Betti (Aida), Silvio Vannucci (Gianni). País: Italia / Francia. Año: 1993. Producción: Leo Pescarolo, Guido de Laurentiis, Fulvio Lucisano y Monique Annaud, para Ellepi, Chrysalide, Moonlight, Rai Uno y Canal Plus. Guión: Francesca Archibugi. Música: Battista Lena y Roberto Gatto. Fotografía: Paolo Carnera. Direccción artística: Livia Borgognoni. Montaje: Roberto Missiroli. Estreno en Madrid: 26-VIII-94 (Ideal). Distribuidora cine: Golem. Duración: 98 minutos. Género: Drama costumbrista. Premios principales: Seleccionada por Italia para el Oscar 1994 a la mejor película en habla no inglesa; Palmera de Oro a la mejor película y Premio al mejor actor (Sergio Castellitto) en la Mostra de Valencia de 1994; David de Donatello 1994 a la mejor película, actor y guión. Público apropiado: Jóvenes. Contenidos específicos: D. |