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La Moños 
Aunque tal vez la primera aproximación calificativa de este film pueda ser decir que se trata de un cuento, un cuento para mayores contado por unas niñas fabuladoras e imaginativas, cabría también calificarlo de poema en el recuerdo. El personaje real es La Moños, una mujer muy popular de los años 30 y 40 en la Rambla de Barcelona y alrededores. "Se dice" (también debió de contárselo su madre a la directora y guionista Mireia Ros) que La Moños se volvió loca al morir en accidente su aristocrático amante, y al arrebatarle el niño nacido de ambos esa familia aristocrática, para perpetuar su descendencia.
El caso es que La Moños (Julieta Serrano, magnífica) maquillada como una pepona, emperifollada de cintas y dijes, flores y ropas chillonas de guardarropía de revista, recorre las calles sonriente y amable, cantando cancioncillas con su quebrada voz de vicetiple... y recibiendo de todos compasión y ternura, cariño, y unas monedas, una baratija, o una flor para su moño.
Unas niñas del barrio (la Pepi y su amiga Asunçioneta) la siguen admiradas, atraídas por su señorío y encanto extravagante, por el halo del misterioso pasado que la envuelve; hasta reciben una vez de ella el regalo de un diamante de bisutería para cada una. E inventan, la Pepi inventa para su amiga Asun, y reconstruye a su aire, la trágica historia de amor de aquellos jóvenes, narración que se interrumpe con la dura y alegre vida de cada día, la ensombrecedora presencia del aristocrático palacio abandonado, la mísera vivienda de La Moños y sus patéticos y alegres paseos de ahora, que dejan en las gentes un algo de nostalgia y poesía.
Sobre esta estructura narrativa, nada fácil de sostener —pues se juega con el pasado y el presente, la realidad pasada y la invención infantil sobre ella—, consigue Mireia Ros una inusual y valiosa opera prima, clara y abierta, llena de detalles enriquecedores y de sugerencias, brillante a veces, siempre verdadera. Incluso la falta de medios y alguna pequeña torpeza, propia de quien comienza, cooperan para bien a la unidad del conjunto, pues el hilo de la madeja está en manos de unas pobres niñas, que Claudia Molina y Aynabel Llort interpretan con encantadora naturalidad. P.A.U.
Directora: Mireia Ros. Intérpretes: Julieta Serrano (Moños), Eufemia Román (Lolita), Claudia Molina (Pepi), Aynabel Llort (Asunçioneta), Carles Sabater (Alejo), Anabel Alonso (Bella), Francesc Orella (Ricardo). País: España. Año: 1996. Producción: Adolfo Domínguez, para Bailando con todos y Adai Filmes. Presentada por: Adolfo Domínguez. Argumento: Basado en un hecho real. Guión: Mireia Ros. Música: Alber Guinovart. Fotografía: Carles Gusi. Dirección artística: Antonio Belart. Montaje: Mireia Ros, Oscar Salgado. Estreno en Madrid: 14-III-97. Distribuidora cine: UIP. Duración: 101 minutos. Género: Comedia dramática. Premios principales: Nominada a la mejor dirección novel en los Premios Goya 1997. Público apropiado: Adultos. Contenidos específicos: S. |