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Last Time I Committed Suicide 
Stephen Kay es autor de teatro, guionista y actor, y ha dirigido unas pocas películas, sin duda minoritarias. Uno de sus temas recurrentes ha sido el de la generación beat: y esta película se centra en una de sus figuras más representativas: Neal Cassady; éste escribía frecuentes y largas cartas a su amigo Jack Kerouac; sobre una de esas cartas construye Stephen Kay el guión de esta película.
En el año 1952, Neal Cassady tendría unos 26 años. Trabaja de noche en un oficio mecánico, dice querer escribir. La historia le presenta como un hombre especialmente atractivo, con un natural imán para todos. Se enamora de Joan, una joven encantadora; depresiva, intenta suicidarse. Neal huye de ella. Sale con frecuencia con su amigo Harry, vago y bebedor como él. Tiene una desaforada relación sexual con una adolescente. Joan, recuperada, y muy enamorada de Neal, intenta, con la ayuda de un matrimonio amigo, una relación estable con él. Un desafortunado arreglo —hacer que su amigo Harry se encuentre con la insensata adolescente— le llevará a la cárcel, y, al salir de ella, huirá de nuevo de Joan...
Tiene toda la importancia el argumento, porque esa mitificada generación beat, me parece a mí que no merece consideración mítica alguna. Al menos ese período de la vida de Cassady no es sino pereza, abulia y dejarse llevar por el egoísmo, la irresponsabilidad, el alcohol, la droga, el sexo... e ineficaces deseos de vida honrada. Junto a toda la comprensión que merece una vida que surge de una familia rota, de una postguerra, de una depresión económica... Pero de ahí a poner sobre un pedestal esta u otras vidas beat hay un abismo.
Pero no sólo cabe otra lectura de esa carta de Cassady a Kerouac, hecha guión, hecha película, sino que la misma película hace ya una lectura trágica, realista, no mitificada: transmite una enorme piedad por estas vidas rotas, que se destruyen a sí mismas y a otras a su alrededor.
Lo magnífico de La última vez que me suicidé tal vez sea eso, y una espléndida ambientación de los años 50 norteamericanos, un colorido, unas luces y sombras, que son verdaderos cuadros, recreación casi de los grandes pintores de la época; fotografía de exteriores que recuerda también las revistas ilustradas de esos años. La estética del film es extraordinaria.
Extraordinario también el guión, el ritmo narrativo, los espléndidos y muy diversos encuadres y tomas; Stephen Kay hace verdadera caligrafía con la cámara, describe con ella los pliegues y repliegues del alma y los sentimientos de sus criaturas; para cada una de ellas parece tener una voz y un tono distintos. Llega hasta el matiz. Es obra de un verdadero artista: mimando todo hasta el detalle más nimio, que se hace grande y significativo.
Thomas Jane en su interpretación del brillante y débil Neal Cassady está perfecto; y perfecto Keanu Reeves, en un papel turbio, seboso, desasosegante... Claire Forlani es la frágil y quebradiza Joan, admirable en su infinito desamparo enamorado.
Una obra de arte. P.A.U.
Director: Stephen Kay. Intérpretes: Thomas Jane (Neal), Keanu Reeves (Harry), Adrien Brody (Ben), Claire Forlani (Joan), Marg Helgenerger (Lizzy), Lucinda Jenney (Rosie Trickle), Gretchen Mol (Cherry Mary). País: Estados Unidos. Año: 1997. Producción: Edward Bates y Louise Rosner, para Bates Entertainment. Presentada por: The Kushner-Locke Company y Tapestry Films. Argumento: Basado en una carta de Neal Cassady a Jack Kerouac. Guión: Stephen Kay. Música: Tyler Bates. Fotografía: Bobby Bukowski. Dirección artística: Amy Ancona. Montaje: Dorian Harris. Estreno en Madrid: 20-III-98. Distribuidora cine: Sherlock Media / Manga Films. Distribuidora vídeo: PolyGram. Duración: 92 minutos. Género: Drama costumbrista. Público apropiado: Adultos. Contenidos específicos: V X D. |