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Les roseaux sauvages 
Película de encargo para la televisión —así como a otros directores bajo el tema Todos los chicos y chicas de su edad (no en vano se cita a Françoise Hardy en la película)—, Los juncos salvajes demuestra que no siempre es verdad que el encargo es un pie forzado: una de sus características es la sencilla frescura, claridad y sinceridad con que está expuesta. Magníficas algunas secuencias en color y movimiento de actores, en ritmo de imágenes, en paralelismos dramáticos: el festejo de la boda, el camino y el baño en el río, las clases en el colegio, el baile... Cine muy francés, asume con estilo propio lo mejor de sus mejores: Renoir, Rohmer, Malle... Consiguió, frente a La reina Margot, los premios César a la mejor película, director y actriz revelación.
Situada en 1962, con el trasfondo de la guerra argelina, y en una pequeña localidad del Sur de Francia —luminosa y exuberante a las puertas del verano—, tres chicos y una chica estudiantes —muy bien encarnados por cuatro nuevos actores—, entre clases y libros, contrariedades y alegrías familiares, van abriendo su adolescencia al sexo.
La claridad y sencillez de este despertar, y su presentación, lo es de un hermoso misterio humano. No es que sea una lección ejemplar, pero sí un relato dramático, natural y real, bien construido. Natural, ciertamente, pues ni de sus padres ni de sus profesores reciben estos jóvenes orientación psicológica o moral, tampoco religiosa; si su realismo es tímido se debe a esa misma inicial experiencia —como la del muchacho campesino con el muchacho culto—, aunque las palabras aludan ya a desbocada y primaria carnalidad en el campesino con su cuñada; el muchacho culto decide solo tras su experiencia y sus incipientes sensaciones homosexuales.
El atormentado pied noir, partidario del O.A.S., también se debate solo en su amargo odio; así como en su desconcierto afectivo la muchacha supuestamente comunista: el enfrentamiento sexual de estos dos, por demasiado intelectual y premeditado en el director, quizá resulte menos creíble. Más creíble es la amistad entre la muchacha y el chico culto: dos desconciertos juntos.
En definitiva, un amargo relato de adolescencia, que marca unas líneas fundamentales siempre permanentes, aquí mal o no resueltas, interesante sin duda para los educadores. P.A.U.
Director: Andre Téchiné. Intérpretes: Elodie Bouchez (Maïte), Gael Morel (François), Stephane Rideau (Serge), Frederic Gorny (Henri), Michelle Moretti (Mme. Alvarez), Jacques Nolot (M. Morelli), Eric Kreikenmayer (Marido), Nathalie Vignes (Esposa), Michel Ruhl (M. Cassagne) y Fatia Maite (Aïcha). País: Francia. Año: 1994. Producción: Georges Benayoun y Alain Sarde para, Ima Films y Les films Alain Sarde. Guión: Andre Téchiné, Gilles Taurand y Oliver Massart. Música: Varios. Fotografía: Jeanne Lapoirie. Dirección artística: Pierre Soula. Montaje: Martine Giordano. Estreno en Madrid: 21-IV-95 (Pricesa y Vaguada). Distribuidora cine: Vértigo Films. Distribuidora vídeo: Luna Llena. Duración: 110 minutos. Género: Drama. Premios principales: Festival de Cannes 1994: selección Oficial. César de la Academia Francesa: mejor película, director, actriz revelación (Elodie Bouchez). Premio Louis Delluc 1994 a la mejor película francesa. Público apropiado: Adultos. Contenidos específicos: X D. |