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Scary Movie 
El hecho de que esta mamarrachada haya recaudado importantes cifras en todos los países en los que ha sido exhibida, sobre todo en Estados Unidos, justifica desgraciadamente el hecho de que la comedia norteamericana, antaño ingeniosa y sofisticada, se haya degradado hasta extremos inimaginables. Los productores de este tipo de bazofias cuentan, encima, con el respaldo de una parte del público. Queda el consuelo de que los títulos que sigan en años posteriores no pueden empeorar, pues caer más bajo es ciertamente imposible. Cualquier espectador de más de tres años de edad sentirá ciertamente vergüenza ante los chistes escatólogicos de esta cinta y se preguntará por qué han sido necesarios para su elaboración nada menos que seis guionistas. Ni entre todos han conseguido un mínimo atisbo de ingenio, una secuencia que permita esbozar una sonrisa.
Lo primero que resulta sorprendente es que los hermanos Wayans, exitosos cómicos televisivos cuyos programas no han llegado, por suerte, a nuestro país, hayan partido de la idea de hacer una parodia de Scream. Aunque recorren multitud de recientes éxitos del cine de terror, el film de Wes Craven citado es el que les sirve de base para la estructura y al que más tiempo dedican. ¿Acaso no se han dado cuenta de que éste ya era de por sí lo suficientemente paródico? Pues bien, el caso es que los Wayans tratan de rizar el rizo y parodiar las secuencias paródicas de Scream, de una forma tan chabacana que se echa de menos el original, que tenía cierto ingenio. Por ejemplo, aquella contenía una secuencia sobre la calificación moral norteamericana, en la que la protagonista explicaba a su novio que si se abrazaban les clasificarían para mayores de diecisiete años. No es que aquello fuera el culmen de la comedia, pero desde luego tiene mayor mérito que su conversión en una secuencia grosera con diálogos zafios, que es a lo que asistimos, atónitos, en esta ocasión.
Mención aparte merecen los actores, por llamarles de alguna forma, que aparecen en la cinta. Ninguno de ellos ha debido tomarse en serio que estaban rodando una película, de tal forma que el nivel es comparable a una función de fin de curso del instituto, cuyos intérpretes estén más interesados en hacer el gamberro que en actuar. Pero en fin, ni los mismísimos Spencer Tracy o Peter O’Toole, por citar dos monstruos de la interpretación, habrían podido mejorar la calidad de una cinta que no merecería ni dos líneas en este libro de no ser por su repercusión en taquilla. J.L.S.
Director: Keenen Ivory Wayans. Intérpretes: Jon Abrahams (Boby), Carmen Electra (Drew), Shannon Elizabeth (Buffy), Anna Faris (Cindy), Kurt Fuller (Sheriff), Regina Hall (Brenda), Lochlyn Munro (Gregg), Shawn Wayans (Ray), Andrea Nemeth (Heather). País: Estados Unidos. Año: 2000. Producción: Eric J. Gold y Lee R. Mayes para Wayans Bros. Entertainment, Gold-Miller y Brad Grey Pictures. Presentada por: Miramax International y Dimension Films. Guión: Shawn Wayans, Marlon Wayans, Buddy Johnson, Phil Beauman, Jason Friedbergn y Aaron Selzer. Música: David Kitay. Canciones: Public Enemy, Ramones, The Bloodhound Gang y otros. Fotografía: Francis Kenny. Dirección artística: Darryle Johnson. Montaje: Mark Helerich. Estreno en Madrid: 3-XI-00. Distribuidora cine: Lauren Films. Distribuidora vídeo: Lauren Films. Duración: 90 minutos. Género: Comedia. Temas de cinefórum: Cine de terror. Amor y sexo. Amistad. Enseñanza. Público adecuado: Adultos. Contenidos especiales: V X D+. |