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Second Best 
Después del éxito de su primera película como director, Un mundo aparte –Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes de 1987–, el prestigioso director de fotografía Chris Menges –ganador de dos Oscars por Los gritos del silencio y La misión, ambas dirigidas por Roland Joffe– sólo se había puesto tras la cámara en 1991 para rodar El abrazo de la muerte, película que pasó casi inadvertida. Ahora retorna a las labores de dirección en Second Best, un intenso melodrama basado en la novela homónima de David Cook, autor también del guión. Menges vuelve a demostrar que es un cineasta con personalidad –aunque todavía con poco oficio–, muy preocupado por los grandes problemas de la sociedad actual. Esta vez afronta con valentía y profundidad muchos de ellos, y especialmente el tema de la paternidad y la adopción.
James (Chris Cleary Miles) es un chaval inglés de 11 años que vive desde niño en un orfanato. Los recuerdos obsesivos de la trágica muerte de su madre y de los furtivos encuentros con su padre, que se ha pasado media vida en prisión, le llevan a ser enormemente introvertido y violento. Su vida cambiará cuando Graham Holt (William Hurt), el solitario jefe de Correos de un pequeño pueblo galés, le solicite en adopción. Las relaciones entre Graham y James no serán nada fáciles: Graham tampoco ha sabido asumir la muerte de su madre, permanece soltero, y ni siquiera encuentra sentido a su vida en la heroica dedicación a su padre, que padece una grave enfermedad mental desde la muerte de su mujer. Poco a poco, estos dos seres atormentados se enfrentan a esas dolorosas realidades y comienzan a asumir con valentía el salto al vacío que supone formar una familia. Sólo queda la amenaza permanente de la posible irrupción del padre del chaval, con el que éste sigue obsesionado.
La puesta en escena es brillante, sobre todo visualmente. Pero, en su afán por reflejar el tono instrospectivo y psicológico de la historia, Menges pierde a ratos el timón del ritmo narrativo, en algunas secuencias reiterativas y un poco confusas. También es mejorable la resolución, emotiva pero algo convencional. En cualquier caso, estos defectos formales se compensan con una sólida definición de personajes, con las magníficas interpretaciones de William Hurt y del niño Chris Cleary Miles, y con unas cuantas secuencias de gran intensidad dramática y muy bien planificadas, en las que Menges maneja con originalidad algunos recursos cinematográficos, como el flash-back, la elipsis o las formas de transición.
A pesar de su peculiar resolución estética, la película tiene el estilo realista del cine británico de contenido social, muy apreciado tras los últimos éxitos internacionales de cineastas como Ken Loach, Stephen Frears y Jim Sheridan. Esto supone, entre otras cosas, que la película plantea con crudeza –sobre todo verbal– las duras situaciones que describe. Sin embargo, estas aristas quedan suavizadas por la humanidad con que se dibujan y por la sincera apología de la solidaridad que se hace. En el fondo, Second Best viene a defender que los retos que conforman la vida humana –la paternidad, la amistad, el amor, el trabajo...– tienen sentido cuando uno decide salir de sí mismo y se entrega generosamente a los demás. J.J.M.
Director: Chris Menges. Intérpretes: William Hurt (Graham), Chris Cleary Miles (James), Jane Horrocks (Debbie), Prunella Scales (Margery), Alan Cumming (Bernard), Keith Allen (John). País: Gran Bretaña. Año: 1994. Producción: Sarah Radclyffe, para Fron Film, Regency Enterprises y Alcor Films. Argumento: Según la novela de David Cook. Guión: David Cook. Música: Simon Boswell. Fotografía: Ashley Rowe. Dirección artística: Michael Howells. Montaje: George Akers. Estreno en Madrid: 30-IX-94 (Princesa). Distribuidora cine: Warner. Duración: 105 minutos. Género: Drama. Premios principales: Premio Especial del Jurado en el Festival de San Sebastián de 1994. Público apropiado: Adultos. Contenidos específicos: S D. |