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Silver City 
Mientras rueda un spot publicitario, el candidato a gobernador de Colorado pesca un cadáver en un lago. Tratando de evitar a toda costa el escándalo (que el candidato quede como «el tipo que pescó un cadáver»), encargan a una agencia de detectives que averigüen quién es el muerto, y si algún enemigo político lo ha dejado adrede para dañar las posibilidades de ganar las elecciones. A medida que avanza en sus indagaciones, el investigador Danny O'Brien descubrirá que el enemigo está en casa.
Hábil sátira política, revestida de trama detectivesca, y con el romanticismo al fondo de un antiguo amor, y de la fidelidad a los propios principios. Aunque en el candidato hay paralelismos con el presidente George W. Bush, John Sayles es lo bastante capaz para no caer en la burda caricatura. Así, muestra con mordacidad a un demagogo puro, no demasiado inteligente, hombre de paja manejado por otros que esperan sacar tajada de su triunfo electoral. Y dirige su diatriba a ese clan de explotadores, que hace fortuna manipulando a los votantes con la apelación a su patriotismo, a los valores familiares, a Dios, etc. De este modo se fustiga más la hipocresía que las ideas, lo que se constata en el caso de la hermana del candidato, feliz de haber tenido al hijo que pensó abortar. Pero no sólo los políticos salen mal parados: los medios de comunicación son acusados de apostar siempre al caballo ganador, de evitar las cuestiones incómodas que suponen un riesgo. Además hay una interesante subtrama, en que se pinta la miseria de los inmigrantes y los espaldas mojadas, que sin papeles son mercancía de la que se puede prescindir.
En todo domina el antihéroe, el detective que vertebra el magnífico guión, bien encarnado por Danny Huston, quien recuerda a Jack Nicholson en Chinatown. A pesar de sus miserias, tiene unos principios; y aunque las paredes del poder son demasiado gruesas, no transige y hace lo que puede para desvelar su historia. Al hilo de la investigación se despliega una amplia galería de personajes, bien dibujados e interpretados. El desenlace, de gran fuerza visual, y con el sonido de un himno patriótico como telón de fondo, refuerza la ironía de cómo, con la excusa de que Estados Unidos es el país de las oportunidades, algunos se aprovechan para exprimirlo como un limón. J.M.A.
Director: John Sayles. Intérpretes: Maria Bello (Nora Allardyce), Thora Birch (Karen Cross), David Clennon (Mort Seymour), Chris Cooper (Dickie Pilager), Alma Delfina (Lupe Montoya). País: Estados Unidos. Año: 2004. Producción: Maggie Renzi, para Silver City Films y Anarchist's Convention Films. Guión: John Sayles. Música: Mason Daring. Fotografía: Haskell Wexler. Dirección artística: Chris Jones. Montaje: John Sayles. Estreno en Madrid: 15-X-04. Distribuidora en cine: Filmax. Distribuidora en vídeo y DVD: Filmax. Duración: 130 minutos. Género: Parodia. Público adecuado: Adultos. Contenidos especiales: D |