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Sol de otoño 
Original y divertido melodrama costumbrista que ha ganado, entre otros premios, la Concha de Oro a la mejor actriz (Norma Aleandro) y el Premio de la OCIC (Oficina Católica Internacional del Cine) en el último Festival de San Sebastián, así como el Goya 1996 a la mejor película extranjera en habla hispana.
La película describe el singular romance entre un hombre y una mujer ya maduros, que pasean su soledad por el Buenos Aires de nuestros días. Se conocerán cuando ella, Clara Goldstein (Norma Aleandro), una seria y culta contable de origen judío, publique un anuncio en el periódico manifestando su interés por vincularse con un hombre de su misma edad y raza. Contestará al anuncio Raúl Ferraro (Federico Luppi), un modesto y divertido fabricante de marcos, que se hará pasar por un tal Saúl Levín. Clara descubre pronto el engaño, pero, ante la inminente llegada desde Boston de su hermano Jaime, contratará a Raúl para que se haga pasar por su pareja estable. Poco a poco, el enredo se irá convirtiendo en una auténtica historia de amor.
El guión, muy bien estructurado y rico en buenos diálogos, actualiza algunas situaciones típicas de las clásicas comedias de enredo norteamericanas y, en concreto, de Dama por un día y Un gangster para un milagro, de Frank Capra. El argentino Eduardo Mignogna lo traduce en imágenes a través de una sobria puesta en escena, también muy clásica, que da primacía a los hallazgos del guión y a las soberbias interpretaciones del dúo protagonista. Sin duda, Norma Aleandro y Federico Luppi son lo mejor de la película, pues dan frescura y originalidad a una historia que suena a ya vista en muchos momentos. También cabe destacar la cálida atmósfera romántica que la fotografía de Marcelo Camorino y la partitura de Edgardo Rudnitzky han sabido extraer de los parajes y tradiciones bonaerenses.
La historia se resiente de la cierta amoralidad y de la ausencia de horizontes espirituales que presiden las vidas de Clara y Raúl. De modo que el posible ecumenismo de sus relaciones queda limitado a un bienintencionado pero superficial elogio del entendimiento intercultural. En cualquier caso, el tono es amable, elegante —excepto en una breve y convencional secuencia erótica—, a menudo muy divertido y con la suficiente capacidad reflexiva como para ofrecer una lúcida radiografía de la soledad de tantas personas maduras, que quizá no han aprendido a darse a los demás. J.J.M.
Director: Eduardo Mignogna. Intérpretes: Norma Aleandro (Clara Goldstein), Federico Luppi (Raúl Ferraro), Jorge Luz (Palomino), Cecila Rossetto (Leticia), Roberto Carnaghi (Sr. Cohen), Gabriela Acher (Silvia), Erasmo Olivera (Nelson). País: Argentina. Año: 1996. Producción: Lita Stantic, para I.N.C.A.A.-V.C.C. y Eduardo Mignogna & Asoc. Presentada por: Prime Films. Guión: Eduardo Mignogna y Santiago Carlos Oves. Música: Edgardo Rudnitzky. Fotografía: Marcelo Camorino. Dirección artística: Jorge Ferrari. Montaje: Juan Carlos Macías y Javier del Pino. Estreno en Madrid: 22-XI-96 (Acteón, Canciller, Cid Campeador, Princesa, Renoir Cuatro Caminos, Roxy B). Distribuidora cine: Alta Films. Distribuidora vídeo: Luna Llena. Duración: 103 minutos. Género: Melodrama romántico. Premios principales: Coral a la mejor actriz (Norma Aleandro) en el Festival de La Habana 1996. Festival de San Sebastián 1996: Concha de Plata a la mejor actriz (Norma Aleandro) y Premio de la OCIC (Oficina Católica Internacional del Cine) a la mejor película. Premio Goya 1996 a la mejor película extranjera de habla hispana. Premio Alfa y Omega 1997 al mejor actor (Federico Luppi). Público apropiado: Jóvenes-adultos. Contenidos específicos: S+. |