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Te doy mis ojos 
Una película sobre la violencia doméstica puede convertirse en arma de doble filo. Se trata de un tema que desgraciadamente acapara titulares en los medios de comunicación; la cuestión preocupa, y hay, por tanto, un público interesado. Pero por otra parte, se presta fácilmente a un tratamiento maniqueo, a los didactismos facilones, a la truculencia barata. No hay más que ver el reciente y fallido film de Javier Balaguer Sólo mía para advertirlo. Así las cosas, hay que reconocer el virtuosismo de la española Icíar Bollaín (Hola, ¿estás sola?, Flores de otro mundo), que entrega una película medida con regla y cartabón, equilibrada y con matices.
La historia se centra en la deteriorada relación de Pilar y Antonio (magníficos Laia Marull y Luis Tosar, premiados ambos en el Festival de San Sebastián), casados y con un niño, que viven en una ciudad de provincias. Una noche, ella se presenta en casa de su hermana con el crío, llorosa y en zapatillas. Ha sufrido un episodio más de malos tratos, que le ha empujado a una separación temporal. Bollaín, coautora del guión con Alicia Luna, se detiene en la descripción de los dos personajes principales. Ambos siguen enamorados, se quieren de verdad. Ella apenas puede dominar el miedo cuando adivina el inicio de un arrebato de violencia de él; airearse, trabajar fuera de casa en un museo, hacer otras amigas, le da a Pilar nuevas alas. Mientras, Antonio se esfuerza en seguir una terapia, escucha los consejos del psicólogo, anota en un cuadernito lo que pasa por su cabeza cuando le domina la ira; pero sus estrechos horizontes vitales, un querer y no poder, configuran un pesado lastre. El cuadro se completa con los alrededores de la pareja: la madre que aguantó junto a su marido hasta el final de sus días ("lo hice lo mejor que supe", asegura), la hermana indignada, que no entiende que Pilar lo intente de nuevo, las amigas del trabajo, presentadas con unas pocas pinceladas algo simplistas como prototipo de una independencia bien llevada, el terapeuta que trata de dar pistas, los compañeros de la terapia de grupo, que presentan todo un abanico de mayor o menor aprecio de sus mujeres.
Es de agradecer una visión poliédrica del problema, que evita demonizar a nadie. De todos modos, Bollaín adopta un sesgo desesperanzado, demasiado común a cierto cine contemporáneo, cerrado casi por completo a la trascendencia, y a la posibilidad de cambio de las personas. Las escenas de violencia están medidas, y muchas veces el pánico es más sugerido que mostrado, jugando por ejemplo con la velocidad de la película. Cabe entender la dura escena de la humillación en la terraza, aunque podría haber sido más pudorosa sin perder efectividad. Más gratuita se revela una escena erótica, aunque se haya introducido con la intención de subrayar el deseo de los dos protagonistas tras una prolongada separación. J.M.A.
Director: Iciar Bollain. Intérpretes: Laia Marull (Pilar), Luis Tosar (Antonio), Candela Peña (Ana), Rosa María Sardá (Aurora), Kiti Manver (Rosa). País: España. Año: 2003. Producción: Santiago García de Leániz, para La Iguana en coproducción con Alta Producción. Presentada por: Alta Classics. Guión: Iciar Bollain, Alicia Lana. Música: Alberto Iglesias. Fotografía: Carles Gusi. Dirección artística: Víctor Molero. Montaje: Ángel Hernández Zoido. Estreno en Madrid: 10-X-03. Distribuidora en cine: Alta Films. Duración: 106 minutos. Género: Drama. Premios principales: 7 Premios Goya: a Mejor Película, Dirección, Guión Original, Actor (Luis Tosar), Actriz (Laia Marull), Actriz Secundaria (Candela Peña) y Sonido. Público adecuado: Adultos. Contenidos especiales: V X D. |