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Territorio comanche 
Ambiciosa coproducción internacional que adapta la popular novela-reportaje, de carácter autobiográfico, del escritor español Arturo Pérez-Reverte. Describe las andanzas en Sarajevo, en pleno conflicto de Bosnia-Herzegovina, de una ambiciosa presentadora de televisión de origen argentino, novata en estas lides y que quiere aumentar su popularidad como sea, a la que acompañan dos experimentados reporteros de guerra españoles: un rudo cámara de televisión y un redactor que está de vuelta de todo.
Lo mejor de la película es el meritorio trabajo de ambientación —se rodó en el propio Sarajevo y en otras localizaciones de Croacia y Bosnia— y la brillante puesta en escena de Gerardo Herrero, que resuelve las secuencias de acción con una solidez poco habitual en el cine español y que da a la película una gran sensación de verosimilitud, cercana al estilo documental. En este sentido, cabe destacar también la magnífica fotografía de Alfredo Mayo —cuyos poderosos claroscuros introducen al espectador en el agobiante ambiente bélico—, la incómoda partitura de Ivan Wyszogrod y los impactantes efectos visuales y sonoros.
Donde la película hace agua es en el aspecto dramático. Fieles a la obra de Arturo Pérez-Reverte, el guión, la realización y las interpretaciones adoptan un tono de irritante frialdad ante los hechos que describen. Esta opción se agradece en cuanto evita la tentación del sensacionalismo morboso —en este punto, las críticas a las políticas comerciales televisivas son interesantes—, de la sensiblería facilona o del puro análisis ideológico del conflicto de Bosnia, necesariamente parcial en una película centrada sobre todo en el duro trabajo de los reporteros de guerra. Pero esa frialdad acaba por afectar negativamente al retrato de personajes. Porque, en realidad, la película —como ya pasaba en el libro— confunde la ponderación y objetividad que debe caracterizar a ese cazador de noticias que es el reportero con la falta de compromiso moral y el cinismo. Quizá responda en parte a la realidad ese retrato más bien patético de la tribu de los reporteros, que aparecen llenos de contradicciones y vitalmente bastante desquiciados. Pero, desde luego se echa en falta algún personaje con más solidez moral y resulta insistente y hasta artificioso su abundante recurso al sexo explícito y al lenguaje soez. J.J.M.
Director: Gerardo Herrero. Intérpretes: Imanol Arias (Mikel), Carmelo Gómez (José), Cecilia Dopazo (Laura), Gastón Pauls (Manuel), Bruno Todeschini (Olivier), Mirta Zecevic (Jadranka), Natasa Lusetic (Helga), Ecija Ojdanic (Jasmina). País: España-Alemania-Francia-Argentina. Año: 1997. Producción: Gerardo Herrero, para Tornasol y BMG Entertainment, Road Movies Dritte Produktionen, Kompel Producciones, AVH San Luis y Blue Dhalia Productions. Argumento: La novela homónima de Arturo Pérez Reverte. Editorial: Ollero & Ramos. Guión: Salvador García y Arturo Pérez-Reverte. Editorial: Ollero & Ramos: guión cinematográfico, con comentarios y una ficha técnica. Música: Ivan Wyszogrod. B.S.O.: Milan-BMG. Fotografía: Alfredo Mayo. Dirección artística: Luis Vallés. Montaje: Carmen Frías. Efectos especiales: Reyes Abades y Emilio Ruiz. Estreno en Madrid: 7-III-97. Distribuidora cine: Alta Films. Distribuidora vídeo: Filmax/BMG. Duración: 90 minutos. Género: Drama periodístico. Premios principales: Premio Unesco en el 25 Festival Latinoamericano de Granada (Brasil). Premios Goya 1997: nominaciones a la mejor dirección de producción (Yousaf Bokhari) y efectos especiales. Público apropiado: Adultos. Contenidos específicos: V+ X D+. |